martes, marzo 04, 2008

Sobre "Eleanor Rigby"

Otro interesante articulo describiendo la magia que envuelve a una de las canciones más emblemáticas de McCartney y de los Beatles mismos (aunque ninguno de ellos hace presencia en la canción salvo en los coros John y George acompañando a Paul).
El mismo tipo de magia se hacía evidente en Eleanor Rigby, la segunda canción de Revolver (después de Taxman), aunque en ella no tocaba ninguno de los Beatles. El doble cuarteto de cuerdas contratado para acompañar a McCartney como cantante principal se desenvolvió con tanta habilidad que la grabación final parece contener dos canciones completas en lugar de una. Y aunque Paul era prácticamente el único cantante en Eleanor Rigby, la creación detrás del escenario de la canción fue un esfuerzo cooperativo.

El inicio de Eleanor Rigby ocurrió cuando Paul descubrió su melodía inicial un día, entreteniéndose con el piano. Para conservar el flujo creativo, introdujo las palabras Miss Daisy Hawkins donde después aparecería Eleanor Rigby, del mismo modo en que había cantado scrambled eggs cuando empezó a componer Yesterday. La táctica funcionó, ya que el siguiente verso que se le ocurrió: picks up the rice in a church where a wedding has been [recoge el arroz en una iglesia en la que tuvo lugar una boda] revela el carácter de su heroína de manera completa y sugiere así el resto de la historia.

Era una solterona solitaria, tan apartada del sustento proporcionado por el contacto humano que she lives in a dream [vive en un sueño], una frase que evoca su aislamiento con una brevedad y un poder asombrosos. Aunque McCartney pronto le cambió el nombre por Eleanor Rigby, que sonaba “más natural” (después de verlo en un escaparate de Bristol), no está claro cuánto de la letra está compuesta por él. Más tarde, Lennon sostuvo que él había escrito la mayor parte, pero esta afirmación resulta dudosa, porque no sólo McCartney sino también el amigo de Lennon, Shotton que estaba presente la primera vez que Paul tocó la canción para los demás Beatles en casa de John -, lo negaron.

Parece que a esas alturas, McCartney sólo había compuesto la base melódica, además de al menos una parte de la primera estrofa y tenía planeado incluir un sacerdote en la segunda. El hecho de que los Beatles no encontraran extraña la idea inicial de Paul de llamar al sacerdote Padre McCartney es una prueba del grado de compromiso con su propio mundo creativo en aquel momento. Tuvo que ser Shotton quien señaló que los oyentes obviamente supondrían que Paul estaba cantando acerca de su padre verdadero. Entonces cambiaron el nombre por el de Padre McKenzie y su soledad estaba hábilmente ilustrada por el verso de Ringo: Darning his socks in the night when there's nobody there [remendando sus calcetines por la noche cuando no había nadie].

La gloria suprema de la canción -la unión de ambos caracteres en la escena de muerte final- aparentemente también fue sugerida en la sesión de ideas en casa de Lennon, pero por Shotton, no por uno de los Beatles. Pero Lennon, tal vez atacado por los celos, descartó la idea de Shotton con un comentario sarcástico. Sólo fue resucitada más adelante para ser utilizada en un verso final nada sentimental pero matizado por la compasión. Eleanor Rigby es buried along with her name [enterrada junto a su nombre] como si nunca hubiera existido. Se ve al Padre McKenzie wiping his hands as he walks from the grave [limpiándose las manos mientras se aleja de la tumba], y la futilidad de todo es capturada por la observación indiferente del cantante: No one was saved [nadie se salvó].

Parece que la letra recibió un último pulido en los estudios de Abbey Road, porque Lennon tenía un recuerdo específico de haber estado allí cuando McCartney y Harrison inventaron el lamento que inicia la canción: Ah, look at all the lonely people [Ah, mirad a todos las personas solitarias].

Mientras tanto, el fondo instrumental para Eleanor Rigby proporcionado por George Martin no podría haber sido más adecuado para el tenor sombrío y penetrante de su letra. Los violines, violonchelos y violas que orquestó probaron que el uso de instrumentos clásicos realizado por los Beatles el año anterior en Yesterday no había sido una fase pasajera; en Eleanor Rigby, los Beatles incorporaron instrumentos clásicos de manera completa a su paleta musical, anunciando una tendencia que adquiriría una relevancia cada vez mayor en los meses venideros. Martin recibió algunas indicaciones generales de McCartney en cuanto a la partitura de Eleanor Rigby, y las cuerdas estridentes que había escuchado en la banda sonora de la película Fahrenheit 451 de François Truffaut, le sirvieron de inspiración adicional.

El resultado fue una proeza de expresividad emocional. La soledad y la futilidad representadas por las vidas de aquellos como Eleanor Rigby y el Padre McKenzie -además de la indiferencia del resto del mundo frente a estas tragedias mundanas- literalmente gritan detrás de la voz maravillosamente comedida, casi flemática de McCartney. Entre la seriedad de sus efectos sinfónicos y la soberbia simplicidad de su melodía, Eleanor Rigby se encuentra entre las mejores canciones jamás grabadas por los Beatles, una creación artística duradera que conmovió los corazones y la mente de sus contemporáneos.

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