viernes, mayo 28, 2010

El día que conocí a Paul McCartney

Hoy me toca nuevamente conocer a Paul McCartney. Hoy espero ser por unas horas ser el hombre mas feliz del mundo. De hecho, quedare por mucho tiempo con una sonrisota en la cara. Simplemente, feliz como un rey.

Recuerdo estar el 5 de noviembre en un congreso de Ingeniería Industrial organizado por la escuela donde estudie (Tecnológico de Apizaco. Esperando con ansias el concierto. Más que nervioso por los comentarios de la gente que había ido a los otros conciertos y los comentarios. Mas que nervioso.

Había comprado mi boleto unas semanas antes en una agencia que vende boletos para diferentes espectáculos y ademas ofrece el transporte (paquete completo). Salio en $900 pesos, cantidad que fui pagando en algunas exhibiciones, cortesía de lo poco que me sobraba de mi semana y gastos de escuela.

Era mas o menos la 1 de la tarde cuando termino una conferencia en el hotel donde fue el congreso, y de inmediato puse pies en polvorosa hacia la casa para recoger mi boleto, atesorado y bien resguardado, coger una sudadera, algunos billetes mas que me sobraban (exagero, que había guardado con recelo) pensados cuidadosamente para comprar algún material.

Llegue al centro de Tlaxcala, espere la salida del camión que nos llevaría a mi y a otros melomanos (no puedo asegurar que eran Beatlemanos al cien por ciento). Un poco tarde salimos (media hora de retraso) y mis nervios al limite.

No había otra cosa que pensar que la música de fondo. Gran soundtrack por cierto, pero la mente estaba, digamos, revuelta. Llegamos al Palacio de los Deportes. Caos total en la periferia. Entramos al estacionamiento. Baje y bajamos. Y a buscar el acceso.

Una cosa si tengo claro: Si hay material oficial y puedes comprarlo, compralo inmediatamente. Quítate de la cabeza eso de "Eh, puedo comprarlo cuando salga". Lo mas idiota que podrías hacer. Y me sucedió con el programa oficial. Aprendiendo a la mala.

Encontré el acceso, encontré mi lugar. Y a esperar comenzar el show. No hubo platicas con otros beatlemanos. Tal vez fue mi nerviosismo. Tal vez simplemente no reaccionaba. Maldita emoción. Y es así que comienzo a ver a diversos tipos salir de varios pasillos. Yo me encontraba a un lado de un pasillo así que comencé a ver a un tipo con una sombrilla al estilo de Charlotte. Música de The Fireman de fondo. Un performance al estilo de Cirque Du Soleil y de pronto una silueta con un fondo de un bajo.

Y lo demás... aquellos recuerdos de escuchar en la vieja grabadora de mi madre los programas con los que comencé a sentir que la Beatlemania valía la pena, se vieron compensados. La emoción y mi corazón latir... no cabía en mi pecho. Cantar hasta que la voz no daba para mas. Las luces de los encendedores durante "Every Night" y la quemada en mi dedo. Simplemente el momento mas grande en la tierra para mi. Y todo valió la espera.

Casi 3 horas de espectáculos, un poco retrasado debo decir que comenzó el show, pero ¡que diablos!

Termino el show, y salí del Palacio. Se soltó un maldito aguacero y mientras buscaba el camión para regresar a casa en el estacionamiento me di una empapada horrible. Gracias a mi atinada decisión de solo llevar una sudadera, me quede temblando en el camión hasta regresar a Tlaxcala. El regreso, y todo lo demás, no merecen la pena comentarlos.

Puedo decir que hace 8 años, fui el hombre mas feliz sobre la tierra. Y hoy...
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