martes, febrero 24, 2009

De carnes y fiestas

Una de las cosas que más me gustan de ser Tlaxcalteca, es poder ver en tiempo y forma una de las festividades esperadas a lo largo del año: El Carnaval.

Esta fiesta que no es más (en Tlaxcala) que una burla completa hacia los españoles de una manera muy educada. Viene desde hace cientos de años y aunque varia de región en región dentro de Tlaxcala, el objetivo es el mismo.


Cuentan las historias que esto comenzó como una respuesta a las elaboradas, grandiosas, majestuosas y pomposas fiestas que solían celebrar los españoles. Si tu has tenido la oportunidad de ver un carnaval, olvídate, pues esto tiene más que sentido. Las mascaras que se suelen utilizar (por cierto, carisimas) y los trajes utilizados, llevan elaborados adornos, los cuales suelen hacer que su valor aumente. Claro que, esto varia entre cada "camada" o grupo de baile.


Existen camadas que bailan coreografías simples. Hay otras camadas que trabajan un poco más en la soltura  y vistosidad del baile. Para algunos puede parecerles demasiado repetitivo, pues la música en muchas de las ocasiones se mantiene en la misma tonada por varios minutos. Eso si, hay que decir que son bailes con una duración de por lo menos 20 minutos.


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